| El rescate del Ex Convento de San Pablo |
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| Escrito por Cintia Bautista Ortiz |
| Viernes, 18 de Noviembre de 2011 10:21 |
Construido en 1529 por los dominicos y con una drástica intervención en su estructura por el trazo de la calle de Fiallo en 1860, durante la época de don Benito Juárez, el ex convento de Santo Domingo de Soriano, también conocido como San Pablo, vuelve a resurgir con esplendor y convertido ahora en un Centro Académico y Cultural ha comenzado a ser sede de diversas actividades.
Tras cuatro siglos de permanecer escondido bajo miles de toneladas de cemento y de historias ignoradas, tiempo en el que el inmueble alojó un conjunto de casas habitación, negocios, un hotel, talleres mecánicos y un estacionamiento, hoy es posible adentrarse en sus pasillos, caminar entre arcos, columnas y muros de cantera que comparten el espacio con una estructura contemporánea en forma de andamio de metal y madera. Resultado de una minuciosa intervención emprendida durante cinco años por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca que consistió en el retiro de pisos, losas y muros añadidos principalmente durante el siglo XX, se logró recuperar también el antiguo convento con sus patios, arcadas, pinturas murales, la capilla del Rosario, el coro y el sotocoro. Durante el proceso los arqueólogos hallaron los cimientos de una casa, vasijas y los restos de dos entierros humanos que tienen una antigüedad de más de 2000 años. Además, resultado de la compra de algunas casas vecinas se volvió abrir, sobre la avenida Independencia, el antiguo callejón que permite el acceso a la fachada original de la iglesia y el convento.
Previo a la realización de los trabajos, fueron emprendidas dos investigaciones minuciosas: histórica y arqueológica, a cargo de Sebastián van Doesburg y Gilberto Hernández Díaz, respectivamente, que permitieron el trabajo de remoción de estructuras realizado por el arquitecto Gerardo López Nogales, y posteriormente, la intervención arquitectónica dirigida por Mauricio Rocha. Estas investigaciones, así como la restauración y adecuación del sitio, fueron supervisadas y avaladas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En San Pablo, el audaz y atrevido trabajo de ir decostruyendo la construcción original nos permitió descubrir poco a poco la historia de un gran edificio e ir encontrando los arcos escondidos tras grandes toneladas de material como va apareciendo la imagen en los líquidos de revelado de una fotografía, señaló el arquitecto Mauricio Rocha. Por su parte, el historiador Sebastián van Doesburg, explica que lo que se ha tratado de definir es un centro académico y cultural en que pueden tener sede diferentes actividades relacionadas con las culturas indígenas del estado de Oaxaca y de México, en general. Parte de esto es la lengua, la historia, la cultura material, las artesanías, las tradiciones..., pero no viéndolas como elementos sueltos, de tipo folclórico-turístico. Este será un lugar que se dedique a reflexionar y entender mejor la complejidad y profundidad de la herencia indígena, que en Oaxaca se siente por todos lados, dice. Los logros del Centro Académico y Cultural San Pablo -cuya inauguración formal está programada para finales del mes de noviembre-, son diversos, entre ellos el rescate de un convento que se encontraba oculto al aprecio de los oaxaqueños, la puesta en uso público de un bien patrimonial a través de un centro académico y cultural, pero sobre todo, será un lugar para el pensamiento y la interacción social, para el disfrute de la cultura en beneficio principalmente de los oaxaqueños. (Artículo tomado del número 97 de la revista Oaxaca Profundo) |
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