Lágrimas de hombre PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Inés BRACAMONTES AVENDAÑO   
Viernes, 06 de Abril de 2012 16:50
La tarde se acercaba su fin cuando Fredi dando unos pasos al frente se acercó a la tumba de su madre para dirigirse a las personas allí reunidas,el montículo de tierra que cubría el féretro semejaba una diminuta colina vestida de primavera; rosas perfumadas, coloridos claveles, gladiolas espigadas, nardos olorosos y margaritas, sin faltar la humilde y delicada nube se apretujaban en el reducido espacio.-Quiero agradecerles su presencia,-dijo- y su voz sonó amable pero dolorida firme pero con un dejo de tristeza- El que nos hayan acompañado en este último día a la levantada de cruz de mi mamá, a todos los que la conocieron y la apreciaron… y mientras va haciendo una remembranza de la mujer que le dio la vida su voz se quiebra, guarda silencio trata de retomar la compostura y nuevamente las lágrimas le cierran la garganta.

Fredi es un hombre de complexión robusta, piel clara y cabello cano, pero antes fue castaño, rizado,ojos aceitunados de un mirar sereno y penetrante y sonrisa amigable, es el menor de siete hermanos. Esposo amante, padre amoroso y excelente hijo, dedicó la mayor parte de su tiempo en los últimos años a cuidar de su madre con especial esmero y atención. Fueron muchas las noches y los días en que él hizo de enfermero atendiendo a sus necesidades más elementales y primarias jamás escatimó recursos de ninguna índole en pro de la salud de su anciana madre y hasta el último día y el último momento estuvo a su lado.

Se disculpa por la “debilidad” y termina el agradecimiento despidiendo a la poca gente que aún queda de manera personal. La banda toca el Dios nunca muere cuando el sol se oculta y ya solo quedamos los amigos más allegados y la familia, él se acerca a nosotros y se disculpa por el flaqueo – Quería ser fuerte-dice- lo ensayé para no llorar, pero no pude, y nosotros sabemos que el dolor no entiende de protocolos ni de discurso de palabras, que cuando llega fluye y se deshace en llanto que las lágrimas son la expresión onda de nuestros sentimientos más fuertes y que perder a una madre es perder tu origen, tu pasado y tu raíz, por eso le abrazamos y le decimos que no pasa nada que sólo es parte de; él mismo lo sabe, sólo que no quería resquebrajarse así, quería llorar a solas, me recuerda a Leonardo Favio: “ Mi tristeza es mía y nada más, mi tristeza es mía y sola está”. Los hombres también lloran y eso es muy respetable. Fredi es un hombre íntegro que gusta de su trabajo como profesor de educación primaria y que se esfuerza por hacer lo mejor que puede para que el aprovechamiento escolar de sus alumnos sea bueno, que vive la filosofía de la momentaneidad, no se sabe qué pasará por eso: “hoy te digo que te amo, hoy me reconcilio contigo y si puedo no riño, hoy te despido con cariño, amable, sonriente por si fuera la última vez que nos vemos nos recordemos bien, hoy hago todo lo que está en mi mano por ti”, “ La vida es un espejo y todo lo que haces se te refleja” me dijo un día, me atrevo a decir que él es como esos árboles a cuya sombra se antoja estar; sin duda muchas de sus cualidades tienen que ver con la formación que recibió de parte de su madre mujer de carácter enérgico y celosa de las buenas costumbres que supo inculcar en sus hijos principios, dicen por allí que detrás de un gran hombre hay una gran mujer yo más bien creo que la mujer está al lado, como esposa, como hija y por supuesto como madre que guía, que forma, que corrige, que educa, dicen que “De tal palo, tal astilla” en este caso de tal madre tal hijo.

Para mi es significativo ver la fuerza del amor expresado en el llanto genuino de un hombre por su madre porque como dice Madame de Staël “El amor es un símbolo de eternidad. Barre todo sentido del tiempo, destruye todo recuerdo de un principio y todo temor a un fin” “Amor es, entre todos los sentimientos del alma el que más se parece a la eternidad, el que más nos acerca a ella” (José Vasconcelos). Así que la devoción con que él amó a su madre sin duda resonará más allá de las paredes del camposanto y puesto que sólo tenemos una forma de amar, éste se traducirá en la unión familiar.

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